La televisión que paralizó España: del penalti de Cesc a la Roubaix de Van Aert

La televisión que paralizó España: del penalti de Cesc a la Roubaix de Van Aert

Hubo un tiempo en el que la televisión en España era capaz de detener el país. Literalmente. Un instante, un gesto, un penalti. El ‘minuto de oro’ más visto de la historia llegó con el disparo de Cesc Fàbregas, un momento que reunió a 19.085.000 espectadores frente al televisor y alcanzó un 87,3% de cuota de pantalla. Una cifra que hoy suena a otra era, a un consumo colectivo que ya no existe con la misma intensidad. El fútbol ha sido el gran motor de esos picos imposibles, pero no el único. En 2002, la televisión vivió otro de sus grandes hitos con la final de la primera edición de Operación Triunfo. Aquella noche en la que Rosa López fue proclamada ganadora congregó a 12,8 millones de espectadores, en un fenómeno social que fue mucho más allá de la música. Ese mismo año, el programa volvió a rozar cifras históricas con otro pico de 12,7 millones y un 85,2% de share. Antes, el desenlace de Médico de familia en 1999 había reunido a 10,5 millones, y la final de Gran Hermano en 2000 se disparó hasta los 9 millones. Números que hoy parecen directamente irrepetibles. Mientras, en Bélgica, esa capacidad de parar el tiempo sigue muy viva… pero sobre ruedas. El país volvió a quedarse en silencio con la victoria de Wout van Aert en la París-Roubaix. El momento de su llegada a meta alcanzó un 88% de cuota en VRT1, una barbaridad que refleja hasta qué punto el ciclismo forma parte de la identidad nacional. En La Une, la carrera firmó un 47% de share medio: prácticamente medio país pendiente del pavés.

Source: Marca - 2026-04-16